He descubierto un lugar fascinante, recién nacido, que aún no tiene nombre.

Se trata de una bodega de riquísimo Rias Baixas (Albariño, como se suele decir) situada en el Concello de Arbo, en la frontera entre España y Portugal.

La finca, el viñedo, tiene 12.000 metros cuadrados, repletos de vides cuyos racimos cuelgan como estalactitas de miel, además de otros frutales como kiwis, manzanos, perales, etc.

En un extremo se asienta una casa de piedra precisa, con función de bodega (puede verse el proceso de elaboración del vino, totalmente natural) y, a su vez, de vivienda (¡se alquila como casa rural!).

Fíjaos qué vista!

Pasamos unos días estupendos, en un lugar de ensueño, con buena comida, buen vino y la mejor compañía, la de Manuel Pérez, dueño y encargado de la elaboración del vino ...

Os lo recomiendo!

Bravo Manolo! Tienes una finca estupenda!